Despunta un alba pandemonica en los horizontes de una tierra, que desolada clama amor.
Docenas de miles de millones de vidas no prestan ni la más mínima de las atenciones a aquello que sufre por mantenerles vivos.
Yo toco delicadamente una flauta rota de sonido dulce pero de notas que no afinan, esto, encima de un pequeño monte de basura; Esperando que sane la tierra o que me devoren las ratas, sin embargo las ratas miedosas se esconden en latas mientras las almas de mundo procesan todos los pecados que han de dictarle al señor.
El diablo llora de risa y los Ángeles de tristeza…
Una niña de vestido azul,camina despacio por las calles deshabitadas de lo que fue una ciudad, deja de preocuparse por sus padres que murieron, deja de sentir hambre. No tiene miedo, sin embargo lo único que le incomoda es que su ángel murió de sed dos cuadras atrás.
No hay final, todo se recicla. Seremos abono.
viernes, 20 de junio de 2008
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1 comentario:
¿Asi sera, asi es? Yo quiero estar sentada escuchando la flauta rota y precenciar lo que sea. Buenas letras como siempre, saludos.
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