martes, 12 de febrero de 2008

De la despreocupacion y la ciencia.

Viajé al cielo a hablar con Dios
pero estaba dormido.
Le jalé las orejas,
le hice cosquillas,
grité en su oído,
Y después de cien mil travesuras,
Contesto adormilado diciendo
-¿Qué quieres?-

Quizás todos se dedican solamente a pedir cosas
y esta cansado, pero yo iba a reclamarle un error.
Cuando se enteró de esto, se acurruco de nuevo y me dijo.
-Dile a la ciencia que lo arregle-


A final de cuentas la ciencia remienda los errores de Dios

Despierta.

Se derrumban las catedrales,
paredes se deshacen y las estatuas antes erguidas
corren desesperadas.

No es que falte fe, lo que nunca hubo
fue a quien dirigirla.
Ahora en su poder cree el hombre.
El cimiento de los templos no soporta su peso.

La humanidad despierta.