Donde mana la vida, donde el alma se siente, donde nacen los huesos, donde suena la sangre, donde todo combustióna y comienza la existencia. Ahí duele, tanto que escueza los ojos pica en la piel, no deja que la mente trabaje, que los sueños se sueñen, que se disfrute estar.
Sáquenme de aquí, llévenme a donde los cuerpos no existen donde el dolor no se siente.
domingo, 9 de diciembre de 2007
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