
Camino despacio, deslumbrado por horizontes que reflejan sueños de luz; quiero alcanzarlos. Voy a paso seguro , voy de tu mano, respiro el aire , siento el espacio , la inmensidad del cielo que baña mi cuerpo mientras tu observas el sendero sonriendo siempre, como si nada pasara.
Pero ahí estoy yo después de ver a cercanía la vida y muerte, sin embargo tu sigues sonriendo , sujetando mis caídas , apreciando y valorando los rostros que refleja tu hombre en la superficie de un lago, a través de vidrio, del hielo , del el aire. Él piensa que seguramente verías sus ojos detrás de la piedra negra que brota entre las montañas que separan de vez en cuando su camino.
Llegue a un pueblo un día contando cuentos y haciendo suertes con las manos, con cartas con canicas , yoyos, doblando papel y tragando fuego con el cuerpo. Tatué un par de veces papeles con tinta y leía a viva voz sus letras, gritando de libertad y muerte , de sueños e inteligencia , de ratas y gnomos , de lluvia con hielo y de fuego de colores en el cielo. Recuerdo bien ese pueblo, irguieron en su plaza un monumento orgulloso de porte magnifico y de rostro sereno; pero lo hicieron de paja, sujetaba en su mano derecha un costal que significaba lo que él significaba “un costal de sueños, defectos, enfermedades, llanto en silencio y sonrisas apagadas”. En la otra mano sujetaba un libro lleno de nada, por que según decía, la nada es tan grande entre la gente que habita en este mundo que merecía que se le escribiera un libro que no dijera nada.
Las personas admiraban la estatua y cada vez que pasaban por ahí se inclinaban y los hombres enseñaron a sus hijos a respetar la figura pero los hijos gritaban entre las calles del pueblo que nada valía la estatua, que sólo era una bola de paja.
Y seguimos caminando a paso tranquilo y me vez a los ojos y me sonrojo con cada mirada nueva que me enseñas… siempre sonriendo, tratando de sacarme con tu luz de las sombras, pero me da miedo salir a la luz. Que la luz acaricie a los vivos y que las sombras acaricien los secreteos, lo sueños, lo inexplicable, lo extraño, lo misterioso, lo que la belleza no acepta en su claustro…
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Alejandro García
Sacado del recoveco... noches de nostalgia continua.