jueves, 25 de octubre de 2007

Sólo nos resta vivir



Tu sonoriza invadió cada rincón de la sala. Me sentí tan aliviado cuando saliste del consultorio que perdí la noción de cualquier cosa, ya había pasado mucho tiempo en que tu semblante no cambiaba de estar tenso, triste, pero ayer en esa habitación todo se llenó de luz, tanto que olvide cualquier cosa; me dedique a abrazarte. Al fin mi alma descansaba desde aquella vez hace seis meses en que por la misma puerta saliste y me diste la noticia - El doctor me diagnostico... - rompiste a llorar y entre el ahogo del llanto se escapo de tu boca aquella palabra que paso a construir cada una de mis pesadillas - cáncer- después de decir esto enmudecimos por semanas.

Nos sentábamos cada tarde frente a la ventana de la sala, esa que da al pequeño jardín de atrás . No concibo que en algún lugar del mundo se puedan apreciar mejores atardeceres que aquellos que disfrutamos detrás de ese vidrio. Justo al crepúsculo derramabas una lagrima que brotaba de tu ojo izquierdo -supuestamente era el lado que yo no veía- mientras que yo derramaba otras tantas sin importar que me vieras. Fuiste muy fuerte.

Hubo noches en que el dolor no nos dejaba dormir. Recuerdo que varias veces ante la desesperación de no poder hacer nada, pasaba mi mano por tu escaso cabello, y si no murmuraba una canción de cuna te contaba un cuento. Siempre tuviste alma de niña, esas cosas hacían que por lo menos esa niña descansara y te quedaras dormida. Lástima que nunca supe si en verdad me escuchabas.

Me daba miedo perderte, así que cuando te podía dar un abrazo, trataba de fundirme contigo para que cuando decidiéramos soltarnos, mi cuerpo arrancara de ti eso que te estaba matando. Aunque el cáncer te devoraba, era la tristeza la que nos estaba arrebatando la vida. Creo fueron tres veces que volteé a ver tu rostro y no encontré tus ojos. Parecía que algo los había arrancado de tu cara y sólo se podían observar dos profundas fosas negras : la primera vez, fue cuando me diste la noticia , la segunda fue cuando por el dolor te desvaneciste en mis brazos y la tercera, cuando entre la agonía de la enfermedad volteaste a verme y dijiste -me quiero morir-.

Es por eso que ayer que saliste del consultorio y me dejaste ver tú sonoriza, el universo comenzó a girar de nuevo. Salimos de ese lugar como si hubiéramos salido de la biblioteca o del cine, charlando de cientos de temas, de como la vida da tantas vueltas. El hospital y la casa no distanciaban mucho entre ellos y decidiste emprender el camino a pie, con paso firme y sin aceptar reproches de mi parte, alegando por tu salud.

Un par de cuadras antes de llegar, te tiraste en el pasto que recubría el camellón que divide la avenida; me diste tremendo susto. Me quede de pie viéndote con el rostro aterrorizado y una vez más me sonreíste, señalaste el cielo con tu mano y dijiste- !esa nube se parece a ti! - Inmediatamente me recosté a tu lado y me lleve una gran sorpresa al ver que lo que señalabas era el objeto mas deforme que había visto, de no haber estado en el cielo habría dudado que era una nube. Te regrese una mirada absorta y nos soltamos a reír.

Llegamos a la casa y me pediste un momento para estar a solas; momento que me sirvió para recapacitar un poco ¿que había dicho el doctor?¿ a caso te recuperaste por completo? según su ultima predicción, de salir todo bien serian varios años de tratamiento. Me impaciente un poco pero tardaste al rededor de tres cuartos de hora en regresar y cuando lo hiciste estuve a punto de preguntarte , pero tu dedo índice interrumpió sobre mis labios y se escucho un -shhhhhhhhhhh- te mire a los ojos , guarde silencio y ambos suspiramos al mismo tiempo.

Ya va a ser el crepúsculo - dijiste- así que rápidamente acomode el sillón en la ventana que daba al jardín mientras que tu fuiste a la cocina y de la alacena sacaste unos cuantos dulces que pocos minutos más tarde saboreamos juntos... Se hizo de noche y la luna se dejaba ver con todo su esplendor por la ventana. Sentí tu mirada y respondí a esta , pero cuando mire tus ojos y la luna reflejada en ellos, ella me miro junto contigo. Recordé tu forma de enamorarme, de mirarme , de decirme - te amo- sin pronunciar palabra alguna. Pasaste suavemente tu mano por mi cara, nos besamos, nos abrazamos, nos acariciamos y culminamos esa noche haciendo el amor, acordandonos que antes de tu enfermedad había paz y armonía en nuestra vida.

Antes de que nos perdiéramos en el sueño quisiste decir algo pero yo ya sabia que era, así que interrumpí tus palabras con mi dedo en tus labios. Me abrazaste y en mi oído susurraste -te necesitaba - respondí- yo también.Y así nos quedamos dormidos.

Al amanecer me levanté del sillón, te arrope, me dirigí a nuestra habitación en la que horas antes te habías encerrado por casi una hora y en el escritorio se hallaba una carta con mi nombre redactado en perfecta caligrafía: como sólo tu sabías escribir. Regrese a la sala con la carta entre las manos, me tire en el piso, a orillas del mueble donde habíamos pasado la noche, lentamente destapé la carta , desdoblé la hoja y comencé a leer.
Amor:

El doctor no me dio buenas noticias, dice que la enfermedad avanzo mucho y que en verdad es un milagro que haya llegado a estas fechas.

Te quiero pedir disculpas por todo lo que te he hecho pasar y te quiero dar las gracias por haber estado a mi lado en todo momento.

Se que no me quedan muchas fuerzas para aferrarme a este mundo, pero quiero morir abrazada a ti, por que de esa manera lo he planeado desde que Dios cruzo nuestros caminos.

Hay tantas cosas que nos faltaron hacer, pero son más los recuerdos buenos que me llevo contigo que los que nos faltaron realizar.

Quizás no te lo pueda decir mañana ni pasado, pero cada ves que te despiertes créeme que estaré ahí para darte los buenos días, cuando tengas sueño y mucho trabajo te estaré rogando para que te vayas a dormir ( aunque no hagas caso ).A medio día estaré presente para decirte cuanto te amo y ya en la noche me escucharás susurrarte - descansa-.

Quisiera decirte más, pero ya sabes que soy mala para escribir y la verdad ya me estoy tardando mucho tiempo en esto y quiero estar contigo.

Pd. Esa nube que vimos en la tarde se parecía a ti cuando te arrodillabas a la orilla de la cama a contarme cuentos para que me pudiera dormir.

Tú esposa.


Ahora estoy frente a tu ataúd y me sorprendes, aún muerta eres muy bella, pareciera que solamente estas durmiendo, y yo aquí haciéndote una crónica del mejor día de mi vida, porque estuve contigo sin preocuparme del destino, porque el destino ya lo sabíamos : es morir , pero mientras no se cumpla , sólo nos resta disfrutar de la vida.

Ahora se que escuchabas mis cuentos y antes de que nos despidamos te quiero contar una ultima historia... Había una vez....

FIN...


Un cuentito escrito en los recovecos de la nostalgia, nació no se donde y no recuerdo cuando. Sobrevivió enterrado debajo de papeles frustrados y palabras mal logradas. Es increíble lo que pasa cuando desentierras algo y te das cuenta que te gustaba.

6 comentarios:

Monse dijo...

Hola mi querido amigo!!! eres en grande en verdad!!! este cuento me llevó al borde de las lágrimas...ya sabes que soy muy sentimental... y...en verdad que bueno que lo desenterraste... trae consigo una gran lección...TE QUIERO MUCHO AMIGO...cuidate...

Anónimo dijo...

hola:
hay casi me haces llorar...pues te felicito porque personas como tu hay pocas y algunas de ellas ya han muerto jejje..
°°michelle°°

Alejandro García dijo...

Michelle:

Te agradesco el empeño que has puesto por leer estos retacitos de mi alma.

Te felicito a ti por esa fuerza de voluntad tan grande de quien lee escritos de gente casi anonima.

Anónimo dijo...

HOLA ME GUSTO MUCHO TU SPACIO PEQUEÑO ESCRITOR

Anónimo dijo...

escribes muy bien! me encanto, me emocioné mucho.
=)

Anónimo dijo...

Ese escrito fue para mi...lo recoji de tu ventana por la mañana cuando apenas te conocia...