
Pasa que de repente el cielo suspira su melancolía antes de su llanto. Luego llueve y no sabiendo que decirle porque sufre por tantas cosas , nos ponemos a pensar inmersos en el sentimiento oxidado y lento y triste que danza perezosamente bajo las lagrimas del firmamento. Lo que resulta fatigoso para el pensador, por que con ese escenario difícilmente uno puede imaginar otra cosa fuera de los amores inconclusos , de los tiempos benevolentes, de ese mundo que nos deja por que nos hacemos viejos, tontos al querer aprender más, sin saber que nunca sabremos suficiente.
El aire se hace pesado, como las ideas que fluyen tan lento que podemos detectar todos sus errores, todos , tantos como para no poner en marcha ninguna y de nuevo sentarnos a pensar.
Pesar, en escribir, en cantar, en leer, en reir en aprender algo nuevo en la oscuridad, pero de tanto pensar nos quedamos dormidos.
Estos meses son tan productivos, nunca pienso tanto en todo el año.
El aire se hace pesado, como las ideas que fluyen tan lento que podemos detectar todos sus errores, todos , tantos como para no poner en marcha ninguna y de nuevo sentarnos a pensar.
Pesar, en escribir, en cantar, en leer, en reir en aprender algo nuevo en la oscuridad, pero de tanto pensar nos quedamos dormidos.
Estos meses son tan productivos, nunca pienso tanto en todo el año.


